los cruceros
El otro día decían en algún telediario que están de moda este verano las vacaciones en cruceros.
Quiero advertir desde aquí a los que hayan decidido o estén a punto de hacerlo lo que se van a encontrar para que no haya sorpresas; y puedo contarlo porque mi luna de miel transcurrió en un crucero de estos, Costa Cruceros en concreto, y estos son algunos detalles que no me gustaron nada:
Las propinas: cuando termina el crucero intentan convencerte de que dejes una cuantiosa propina a distintos empleados del barco (limpieza del camarote, camareros, maitres,...); en total unos 300 euros de propina. Te convencen con el cínico argumento de que ese es el sueldo de estas personas. Uno no es tacaño pero piensa que los amables propietarios del barco podrían proporcionar un salario digno a sus empleados y que no tengan que depender de las propinas de los pasajeros. Como soy buena persona dejé mis propinas a todos los empleados excepto al impresentable maitre, un italiano con pinta de mafioso cuya única tarea era atemorizar a los pobres camareros (todos filipinos y sudamericanos) y lamer el culo a los pasajeros con una zalamera lengua italoespañola.
El negocio: Está claro que todas las empresas tienen que obtener beneficios pero en un crucero esta máxima capitalista se ve DEMASIADO. Tienes la impresión de que todo lo que se hace en el barco es para quitarnos más y más dinero. Las excursiones en tierra son carísmas para lo que ofrecen cuando lo normal sería que te proporcionasen información para que te buscases la vida en cuanto bajas del barco. Las bebidas a bordo hay que pagarlas y resultan sospechosos todos los buffets de medianoche que se organizan con el único fin de que sigamos bebiendo (también es curioso que a la tripulación se le cobre la bebida que consumen en el barco; en las escalas se podía ver a toda la tripulación subiendo garrafas y garrafas de agua para su consumo personal). Al fin del crucero te convencen para que pagues 30 euros a cambio de despreocuparte de las maletas; el hecho real es que bajas del barco, tienes que buscar tu maleta y entregársela a unos señores del puerto para que la lleven al aeropuerto, donde tendrás que buscarla nuevamente (esto sucedió en Venecia, y como conocía un poco la ciudad no quise pagar estos 30 euros; sólo pagué unos 3 euros por guardar el equipaje en el puerto mientras comía y después unos 2 euros en un autobús hasta el aeropuerto). También están los fotógrafos que te persiguen a lo papparazzi durante todos los eventos resaltables del crucero para que al final sueltes más euros a cambio de una de las fotos en las que sales tan guapo inmortalizado en un momento que nunca olvidarás (entonces para qué necesitas la foto?). Lo más sospechoso es que los pagos a bordo sólo se pueden hacer con tarjeta de crédito y sólo puedes comprobar tus gastos con un extracto que te entregan sobre las 4 de la mañana de la última noche a bordo; con esto se provoca que si quieres reclamar tienes que hacerlo durante el ajetreo del desembarco.
La actividad constante: Mi idea de un crucero es un lento deslizarse por el mar con cualidades relajantes pero nada más lejano de la realidad. Intentan mantenerte en perpetua actividad, supongo que por lo explicado en el punto anterior y quizá también para que no tengas tiempo de pensar en todo el dinero que llevas gastado. Además la mayoría de actividades son bastante estúpidas y lo mejor que puedes hacer es intentar huir de todo ese mundo.
El ente: Existe un elemento intangible que quizá sólo detectan las mentes más neuróticas; algo huele a podrido en el barco y nunca es posible definir qué es. Es una mezcla de los anteriores puntos, más el hecho de que los propietarios del barco son armadores griegos (quizá los mismos que están detrás del Prestige?), y el ambiente de falsedad que intentan camuflar. Yo estoy seguro que desembarcamos menos pasajeros de los que comenzaron el crucero…
Esto es un pequeño gran resumen de los muchos aspectos de la vida en un crucero. En el fondo, yo lo pasé bien gracias sólo a la idea en sí del crucero: el mar, los barcos, las islas griegas, ... También creo que si no haces ningún caso de lo que he contado aquí y decides ser una pieza de ganado más seguro que disfrutarás (a un alto precio, eso sí).
Para los que quieran profundizar en el tema les recomiendo un capítulo del libro Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer de David Foster Wallace en el que narra una experiencia en un crucero y que se parece bastante a lo que yo pude vivir.
Feliz crucero!
lanzado por porquiño |
12:37 |
— Flop! 21 09 2003 - 06:21 #